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La señal Wow!: ¿Un llamado extraterrestre perdido?

publicado a la‎(s)‎ 28 oct 2020 5:01 por Javier

Gráfico señal Wow!

Gráfico de relación señal/ruido para la señal Wow!. Crédito: Maxrossomachin (Wikimedia Commons).

El 15 de agosto de 1977, el Radio Observatorio Big Ear en Delaware, Ohio, recibió la señal más poderosa que detectó durante sus décadas de observaciones. La señal duró solo 72 segundos, pero cuando un astrónomo la vio días después en la impresión del computador, estaba tan impresionado que rápidamente escribió “Wow!” con un lápiz rojo en la hoja. Los datos se parecían mucho a lo que los astrónomos de SETI esperaban recibir de una inteligencia extraterrestre. Sin embargo, a pesar de muchos intentos por hacer un seguimiento, la señal nunca reapareció.

Pocos momentos en la búsqueda de inteligencia extraterrestre han capturado la imaginación del público tanto como la señal Wow! Para algunos, es la detección potencial de vida extraterrestre más prometedora hasta ahora. Pero otros lo ven como un triunfo de la publicidad sobre la ciencia.

“¿Fue E.T. o no fue E.T.? Nadie sabe”, dice a Astronomy Seth Shostak, astrónomo senior del Instituto SETI. “Nadie ha encontrado otra explicación para lo que pudo haber sido. Es como si escucharas cadenas agitarse en tu ático y pensaras ‘Mi dios, los fantasmas son reales’. Pero nunca más lo vuelves a escuchar, así que ¿qué piensas?”. Más importante dice Shostak, es que si la señal no hubiese tenido “Wow!” escrito, nadie habría escuchado de ella. Señales únicas como esta fueron comunes en los primeros días de SETI, cuando los computadores de los observatorios eran demasiado primitivos como para notificar a los astrónomos los descubrimientos en tiempo real o realizar seguimientos rápidos.

Pero eso no ha detenido a los astrónomos para volver repetidamente a esa región del cielo en busca del regreso de la señal Wow!

Una extraña señal desde Sagitario

A fines del verano de 1977, Jerry Ehman se sentó a revisar el último lote de impresiones del computador que detallaban los datos recolectados por el Radio Observatorio Big Ear, donde él se ofrecía como astrónomo voluntario. El observatorio era controlado de manera remota y podía recolectar varios días de datos antes que el computador se quedara sin espacio de almacenamiento. En ese momento, aparecería un técnico, reiniciaría cosas y comenzaría las siguientes observaciones centrándose en una nueva región del cielo.

En sus días el Radio Observatorio Big Ear era bien conocido entre los astrónomos. El telescopio fue diseñado por el radioastrónomo pionero John Kraus de la Universidad Estatal de Ohio. Fue construido en su mayoría por un equipo de la universidad, voluntarios y obreros de tiempo parcial en la década de 1960. Originalmente, fue construido con fondos de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) de Estados Unidos para llevar a cabo la tarea dedicada de crear el mapa más preciso del cielo en radio.

Radio observatorio Big Ear

El Radio Observatorio Big Ear. Crédito: NRAO/John Daniel Kraus.

Pero Big Ear no era como otros radiotelescopios. Parecía como un campo de fútbol americano cubierto con pintura blanca y gradas instaladas atrás de los postes. Estas “gradas” eran en realidad bocinas de alimentación para canalizar las señales de radio desde el reflector del telescopio hacia su receptor.

Sin embargo, después que Big Ear completó su mapeo del cielo en 1972, el telescopio necesitaba una nueva tarea.

A comienzos de 1973, la NASA acordó financiar un esfuerzo conformado mayoritariamente por voluntarios para analizar el cielo en busca de señales de radio de extraterrestres tecnológicamente avanzados. Junto a los astrónomos profesionales detrás del proyecto, un grupo de médicos, abogados, profesores de colegios y de universidades de profesiones sin relación alguna también colaboraron durante décadas.

“Estuvimos operando con un presupuesto reducido. No teníamos dinero para pagar a la gente, por eso quienes participaron eran voluntarios”, dijo Ehman a Astronomy en 2016.

Para Ehman, revisar grandes impresiones de datos cada pocos días era una rutina parte de ser voluntario. Y el 17 de agosto de 1977, cuando revisaba el último montón de papeles, vio un conjunto de números y letras: 6EQUJ5.

Para el ojo inexperto, parece no tener sentido. Pero para Ehman el dato significaba que Big Ear había captado una señal muy fuerte que comenzó débil, aumentó en fuerza y luego disminuyó nuevamente. Eso significa que la señal probablemente fue captada cuando una región particular del cielo pasó sobre el detector. No fue terrestre. La señal también apareció solo en uno de 50 canales posibles.

“Fue una señal de banda estrecha, justo lo que estábamos buscando [con SETI]”, indicó Ehman. “No me tomó mucho tiempo reconocer que esto era extremadamente interesante. Y la palabra ‘Wow!’ vino a mi mente muy rápidamente, así que la escribí”.

Pero cuando revisó los datos de los días siguientes, se sorprendió de encontrar que la señal no se repitió. Su intriga se profundizó después de reunirse con el director del observatorio y el personal. Juntos, inspeccionaron el cielo en busca de cualquier posible objeto en esa región que pudiera explicar la señal. Los astrónomos comprobaron todo, desde cometas y planetas a satélites y más. Nada coincidió.

El equipo mantuvo a Big Ear observando el mismo punto celeste durante un mes, pero no encontraron nada. Y un año después, cuando intentaron de nuevo, terminaron sin resultados. El proyecto SETI en Big Ear finalmente duró 24 años, convirtiéndose en la búsqueda SETI continua de mayor duración en la historia. Pero durante ese tiempo, los nvestigadores nunca descubrieron algo parecido a la señal Wow! Por parte de Ehman, él sostiene que es posible que nunca sepamos exactamente lo que encontró ese día.

“Ninguna conclusión fue posible además de ciertamente tener el potencial de ser una señal de una inteligencia extraterrestre”, dijo Ehman.

Al final, la muerte de Big Ear llegó unos pocos años después que el Congreso considerara que la búsqueda de inteligencia extraterrestre era indigna de los fondos de los contribuyentes en 1993. El observatorio perdió sus US$100.000 de financiamiento anual de la NASA, además de otros US$50.000 programados para un instrumento que podría haber dado una nueva oportunidad de vida a Big Ear.

Para 1998, la Universidad Estatal de Ohio había demolido el telescopio.

Seguimientos de la señal Wow!

A lo largo de los años, muchos otros astrónomos han intentado realizar un seguimiento a la señal Wow!, ya sea intentando explicarla o volver a encontrarla. Pero para astrónomos como Shostak, la señal es solo una de muchas detecciones similares hechas a lo largo de los años.

Si la señal “Wow!” fuera detectada en la actualidad, el Conjunto de Telescopios Allen podría alertar de manera instantánea a los astrónomos, permitiendo rastrear la fuente en tiempo real. Crédito: Instituto SETI.

“En esos días, era muy común captar estos tipos de señales solo una vez. Los computadores no tenían la capacidad de realizar seguimientos en tiempo real. Si la captaras hoy, la composición diría ‘Wow!’, y los astrónomos comenzarían a apuntar el telescopio en la dirección de la señal para intentar descubrir lo que era”, dice Shostak. Una vez que los observatorios se volvieron lo bastante sofisticados para hacer seguimientos en tiempo real, la cantidad de señales misteriosas disminuyó. “Los alienígenas sabían que teníamos mejor equipamiento”, bromea Shostak.

Por ejemplo, en los últimos años, los astrónomos descubrieron los estallidos rápidos de radio (FRB), que inicialmente fueron observadas como fuertes señales de radio que aparecían solo una vez. El descubrimiento de los FRB, así como el progreso hecho para rastrear su origen, ha sido uno de los mayores logros recientes en la astronomía.

Mientras tanto, Shostak ve la fijación con la señal Wow! como algo en lo que el público está más interesado que los astrónomos.

“Recibo correos electrónicos al menos una vez al mes de personas que vieron las impresiones e interpretaron esos datos de todas las maneras posibles”, dice. Las personas a menudo lo ven como un código extraterrestre enviado como un mensaje directo a los humanos. No se dan cuenta que la combinación de números y letras en la impresión era solo una convención establecida por los astrónomos que trabajaban en el observatorio. Las impresiones no podían manejar números mayores a nueve, por lo que también se usaban letras, comenzando con “B” y avanzando en el abecedario junto con la intensidad de la señal.

“La gente piensa que han resuelto cuál es el mensaje o qué tan grandes son los extraterrestre”, añade Shostak. “Y es como una docena de números, y todo lo que hacen las impresiones es darte el nivel de intensidad”.

Pero incluso si fuese el primer mensaje de extraterrestres para la humanidad, Ehman no tiene idea de qué podría haber dicho. “¿Quién sabe? No tengo idea de lo que pudo haber contenido el mensaje, si lo fuera”, dice.

Fuente: Astronomy Magazine

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