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Un particular viaje por el Universo

publicado a la‎(s)‎ 31 oct. 2014 6:17 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 31 oct. 2014 10:39 ]

Logroño, viernes, 24 de octubre de 2014 - Margarita Cámara

La cita era a las 18:30h en el Centro Joven El Cubo. Con la atenta mirada de un grupo de niños y adolescentes, puesta en la pantalla, comenzamos nuestro particular viaje por el universo. La nave era pilotada por Astrorioja, teniendo como capitán a Fernando Ayala que llevó el control y a Margarita Cámara como copiloto.

Lo primero fue dejar clara la diferencia entre astrología, una creencia, algo muy diferente de la astronomía, que según el diccionario de la Real Academia Española es: Ciencia que trata de cuanto se refiere a los astros, y principalmente a las leyes de sus movimientos.

El viaje nos llevó a descubrir cuestiones desconocidas aún para nosotros, como la materia oscura, la energía oscura o agujeros negros, como si de la película La guerra de las galaxias hablásemos y fuese a aparecer Darth Vader en cualquier momento.

Aprendimos a distinguir algunas constelaciones: Casiopea, Osa Mayor, Osa menor, Orión, etc., también a distinguir lo que es una enana blanca, marrón, gigantes rojas, novas y supernovas, algunas superestrellas, quasares (cuasar o ‘casi estelar’), estrellas de neutrones, púlsares, que funcionan como si fueran los latidos de un corazón. También aprendimos que nuestro astro rey, el Sol, a pesar de verlo tan majestuoso en el cielo, no es más grande que un granito de arena, en comparación con otras superestrellas como Antares, que pertenece a la constelación de Escorpio. Conocimos la existencia de estrellas que orbitan una alrededor de la otra.

Pasamos de refilón por imágenes de virtuales colisiones de galaxias, se habló del posible futuro de nuestro Sol, y antes de escuchar el tiempo que ha de pasar para que eso pueda llegar suceder, un murmullo se inició ante la preocupación de alguno de los asistentes. Las preguntas se les amontonaban en sus aun jóvenes cerebros que estaban ansiosos por obtener respuestas. Alguno se quedó ahí instalado, absorto en sus pensamientos con la única preocupación del futuro del universo o más bien, del suyo propio. Los demás se dejaron sorprender por algunas imágenes hechas por el telescopio Hubble, como la nebulosa del Cangrejo o la del anillo y otras hechas por la agrupación astronómica de La Rioja, como la nebulosa de Andrómeda (M31) y la Trífida (M20) entre otras, o el paso de la Estación Espacial Internacional (EEI) por delante del disco solar.

Aprendimos que un meteoroide es un cuerpo celeste pequeño que orbita alrededor del Sol. La mayoría son fragmentos de cometas y asteroides. Cuando entra en la atmósfera, el meteoroide se calienta y se vaporiza parcial o completamente. El rastro de vapor brillante se llama técnicamente meteoro, aunque su nombre común es estrella fugaz. Se denominan bólidos aquellos meteoros cuya luminosidad es mayor. De algunos bólidos pueden sobrevivir fragmentos que al llegar al suelo se denominan meteoritos.

De vuelta y ya en nuestro sistema solar, vimos que no sólo están los planetas que conocemos. También hay planetas enanos, asteroides, satélites como nuestra Luna, o los descubiertos por Galileo Galilei pertenecientes a Júpiter: Europa, Io, Calixto y Ganímedes,…

Otras actividades extraescolares llevaron a algunos niños a tener que abandonar la nave, no sin cierta pena por lo interesante que les estaba resultando la historia del universo.

Para finalizar vimos in situ un telescopio sencillo, que permite ver objetos que a simple vista no podríamos distinguir. También pudimos ver lo que parecía un sable de luz como los usados por los Jedi, pero en este caso usado como herramienta para apuntar hacia las estrellas.

Dando por finalizada la sesión, nos despedimos con la esperanza de haber despertado en alguno de aquellos muchachos, al pequeño astrónomo que llevan dentro.

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