¿Sabías que...?

Nuestra sección con datos diversos y curiosos.

Los "mascons" perturban las órbitas alrededor de la Luna

publicado a la‎(s)‎ 6 dic. 2012 8:36 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 6 dic. 2012 9:04 ]

Cerca del final de la misión Apolo 16, el 24 de abril de 1972, momentos antes de emprender el viaje de regreso a casa, los tres astronautas liberaron un último experimento científico: un pequeño "subsatélite" llamado PFS-2 que completaría una órbita alrededor de la Luna más o menos cada dos horas.

Uniéndose a un primer subsatélite, el PFS-1, lanzado por los astronautas del Apolo 15 ocho meses atrás, el propósito del PFS-2 era medir las partículas cargadas y los campos magnéticos alrededor de la Luna, mientras ésta da vueltas alrededor de la Tierra. Las órbitas bajas de ambos subsatélites eran elipses con alturas de 89 a 122 km sobre la superficie lunar. Sin embargo, algo raro sucedió.

La órbita del PFS-2 cambió rápidamente su forma y sus distancias a la Luna. En dos semanas y media el satélite fue cayendo a una espeluznante órbita que lo llevó a 10 km de la superficie lunar en su máxima aproximación. La órbita siguió cambiando, y así, el PFS-2 regresó a lo que parecía ser una distancia segura de 50 km, pero no por mucho tiempo, inexorablemente la órbita del subsatélite lo llevaba de vuelta hacia la Luna, y el 29 de mayo de 1972 —sólo 35 días y 425 órbitas después de ser liberado— el PFS-2 se estrelló.

¿Qué sucedió? La Luna misma arrastró al subsatélite a su muerte. Es la conclusión de Alex S. Konopliv, científico planetario del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Lab) de la NASA en Pasadena. Él y varios colegas han estado analizando las órbitas de varios satélites en órbita lunar después del PFS-2, particularmente la de la misión del Lunar Prospector en 1998-99.

"Si la Luna fuera una esfera uniforme, podríamos tener órbitas que fueran elipses o círculos perfectos", explica Konopliv. "La Luna no tiene una atmósfera que frene por fricción o produzca calentamiento en una nave espacial, de manera que se puede volar verdaderamente bajo: el Lunar Prospector pasó seis meses en órbita a sólo 30 km sobre la superficie".
Entonces, ¿por qué el PFS-2, que fue puesto en una órbita elíptica que originalmente lo llevaba de 97 km a 120 km, terminó como una masa informe de aluminio y paneles solares retorcidos?

"La Luna es extraordinariamente nodular, gravitacionalmente hablando. Y no nos referimos a sus montañas u accidentes topográficos, sino a su masa. Los que parecen ser mares planos de lava lunar tienen grandes anomalías gravitacionales, esto es, sus masas, y con ellas sus campos gravitacionales, son significativamente mayores que el resto de la corteza lunar", asegura Konopliv. Hay cinco de estos grandes nódulos, conocidos como concentraciones de masa o "mascons", en la cara visible de la Luna, todos en mares lunares visibles desde la Tierra con binoculares.

La anomalía gravitacional de los mascons es tan grande —un 50 por ciento— que un astronauta en la superficie lunar puede medirla. "Si uno está en el límite de uno de esos mares, una plomada se desfasará alrededor de un tercio de grado de la vertical en dirección al mascon" dice Konopliv. Más aún, un astronauta en traje espacial cuyo peso lunar fuera exactamente 25 kilogramos en el extremo de un mascon, pesaría 25 kilogramos y 156 gramos cuando llegara al centro del mascon.

"Los mascons lunares hacen inestables a las órbitas lunares bajas" dice Konopliv. Cuando el satélite pasa a 80 o 100 km de elevación, los mascons tiran de él hacia adelante, hacia atrás, a la izquierda, a la derecha o hacia abajo, la dirección y magnitud exactas del tirón dependen de la trayectoria del satélite. En ausencia de un impulso propio que periódicamente corrija la órbita, la mayoría de satélites liberados en órbita lunar baja (de menos de 100 km) eventualmente chocarán contra la Luna. El PFS-2, liberado por el Apolo 16 fue sólo un dramático caso de "el peor escenario", pero aún su antiguo predecesor, el PFS-1 (liberado por el Apolo 15), literalmente mordió el polvo en enero de 1973, después de poco más de año y medio.
 
 
Se muestran en rojo-naranja los mascons en la Luna, que hacen tan irregular su campo gravitacional, tal como fueron detectados por la misión Prospector Lunar. Los cinco más grandes corresponden a los mayores cráteres llenos de lava o "mares" lunares, visibles con binoculares sobre la cara iluminada de la Luna: el Mar de la Lluvia (Mare Imbrium), el Mar de la Tranquilidad (Mare Serenitatis), el Mar de la Crisis (Mare Crisium), el Mar de la Humedad (Mare Humorum) y el Mar del Néctar (Mare Nectaris). Referencia: Konopliv et al, Icarus 150, 18 de enero de 2001.

Pero ¿qué significa esto para una eventual exploración lunar?

Que hay que tener cuidado al elegir la trayectoria para un satélite lunar en órbita baja. "Lo que cuenta es la inclinación de la órbita, esto es, la inclinación de su plano con el plano ecuatorial de la Luna. "Hay una buena cantidad de órbitas estables donde una nave puede permanecer en órbita baja lunar indefinidamente. Éstas ocurren en cuatro inclinaciones: 27°, 50°, 76° y 80° —ésta última está muy cercana a los polos lunares. La órbita del relativamente antiguo subsatélite del Apolo 15, el PFS-1, tenía una inclinación de 28°, que está muy cerca de una de las órbitas estables—pero el pobre PFS-2 cursaba con una inclinación de sólo 11°.

Alternativamente, si hay razones para programar una misión con una inclinación orbital no estable, se deben planear frecuentes correcciones de curso. El Lunar Prospector tuvo que hacer maniobras cada dos meses para mantenerse en su órbita circular inicial de 100 km —y con más frecuencia cuando estuvo en órbita a sólo 30 km de altura. Cuando su tanque de combustible estaba casi vacío, los científicos sabían que su fin estaba cerca, así que lo impactaron deliberadamente el 30 de julio de 1999, cerca del polo sur del satélite, para observar su estela de polvo lunar. Después de año y medio la Luna reclamó para sí a la nave espacial.
Publicado por NASA el 06/11/2006

La NASA descubre un asteroide con órbita de herradura (vista desde la Tierra)

publicado a la‎(s)‎ 5 dic. 2012 14:25 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 5 dic. 2012 14:39 ]

La mayoría de los asteroides cercanos a la Tierra presentan forma de huevo, con órbitas excéntricas que se mueven de forma directa a través del sistema solar interior. Sin embargo, el nuevo objeto, denominado 2010 SO16, es diferente. Su órbita es casi circular, de tal manera que no puede acercarse a cualquier otro planeta del sistema solar, excepto a la Tierra.

Sin embargo, aunque el asteroide gira alrededor del Sol como la Tierra, nunca llega tan cerca como para ser una amenaza.

"Se mantiene bien lejos de la Tierra", dijo Apostolos Christou, quien, junto con David Asher, del Observatorio Armagh en Irlanda del Norte, analizó la órbita del cuerpo después de haber sido descubierto en las imágenes infrarrojas tomadas por WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer). "Así, de hecho, probablemente ha estado en esta órbita varios cientos de miles de años, pero nunca se ha acercado a nuestro planeta a distancias inferiores a 50 veces la distancia a la luna."

Este asteroide es uno de los pocos que traza una forma de herradura con respecto a la Tierra. A medida que el asteroide se acerca a la Tierra, la gravedad del planeta hace que el objeto cambie  de nuevo a una órbita más grande que tarda más en girar alrededor del Sol que la Tierra. De forma alternativa, a medida que la Tierra alcanza el asteroide, la gravedad del planeta hace que caiga en una órbita más cercana a nuestra estrella, con menos tiempo para girar alrededor del Sol que la Tierra. Por tanto, el asteroide nunca rebasa por completo nuestro planeta. Este efecto tirachinas resulta en un recorrido en forma de herradura, visto desde la Tierra, en el que 2010 SO16 tarda 175 años en llegar de un extremo al otro de la herradura.

"El origen de este objeto podría ser muy interesante", sgún comentó Amy Mainzer del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, en Pasadena, California, investigador principal del NEOWISE, área del proyecto dedicada a la caza de cometas y asteroides.
 
NEOWISE terminó un barrido completo del sistema solar a principios de febrero de este año. Los datos sobre las órbitas de los asteroides y cometas detectados por el proyecto, incluidos los objetos cercanos a la Tierra, están catalogados en el Centro de de Planetas Menores financiado por la NASA Unión Astronómica Internacional del Planeta, en el Observatorio Astrofísico Smithsoniano en Cambridge, Massachusetts.

Ocho misterios del universo

publicado a la‎(s)‎ 7 jun. 2012 17:35 por Diego Cubero

Artículo publicado en El País el 2 de junio de 2012


¿Qué buscan los astrónomos cuando miran al cielo? Todo tipo de fenómenos y astros, por supuesto. Incluso se asoman al universo tal y como era cuando apenas habían transcurrido unos minutos desde la gran explosión del Big Bang. Han adquirido una ingente cantidad de conocimientos de notable precisión sobre cómo nacen las estrellas, cómo se distribuyen las galaxias en el cosmos, de qué está hecho este, etcétera. Pero cuantas más respuestas obtienen, más incógnitas emergen y las preguntas fundamentales, los retos más difíciles, van cambiando. Hoy aún destacan ocho profundos misterios en la astronomía, según la perspectiva de la revista científica Science. El más candente, la llamada energía oscura que está estirando el universo más de lo esperado, podría ser un misterio para siempre, aventuran los expertos. Otros, como los detalles de las explosiones estelares o los mecanismos subyacentes al intenso calor de la corona solar, quizá se descifren pronto.

» Energía oscura. Desde que hace 13.700 millones de años nació en una gran explosión, el universo se expande, como un globo que se hincha, y las galaxias se alejan unas de otras. Así seguiría hasta que, si hubiera suficiente masa, la atracción gravitatoria haría que en algún momento empezara a replegarse y acabaría de nuevo todo comprimido. Caso de no haber suficiente masa en el cosmos, la expansión no cesaría nunca. Hace 14 años, unos científicos se llevaron la gran sorpresa: la expansión del universo, en lugar de ralentizarse, se acelera. Los datos vencieron el escepticismo inicial, y hasta tal punto el descubrimiento se considera sensacional que se llevó el último Premio Nobel de Física. Se ha denominado la energía oscura, pero nadie sabe qué es lo que está actuando para producir esa aceleración de la expansión.

La mejor explicación para muchos es la constante cosmoló-gica que propuso Einstein —aunque luego la rechazara— y que sería “una propiedad del vacío que estiraría el espacio-tiempo”, analiza Science. También podría ser un nuevo tipo de fuerza, algo llamado la quinta esencia del universo. “Por último, la energía oscura podría ser una ilusión, un signo de que la comprensión que los científicos tienen encapsulada en la relatividad general no es correcta”, continúan estos expertos.

» Materia oscura fría o caliente. Según los cálculos actuales, solo el 4,6% del universo es materia común, los átomos y partículas que forman todo lo que vemos. El 72% es energía oscura, y el 23% no está mucho más claro: es la denominada materia oscura. No absorbe ni emite luz en cualquier longitud de onda que se mire, pero manifiesta su presencia por su efecto gravitatorio, sobre todo, en las galaxias. Según una teoría, la materia oscura estaría compuesta de desconocidas partículas elementales pesadas, lentas —frías— de masa entre una y mil veces la del protón. Pero las observaciones, cálculos, hipótesis y simulaciones no cuadran de todo; y otra opción es que la materia oscura sea caliente, con partículas igualmente desconocidas, pero con una masa de unas pocas millonésimas de las del protón. Para buscar respuestas hay varias iniciativas, como la observación de galaxias y las estructuras que forman. Pero también el gran acelerador LHC puede encontrar la clave, ya que tal vez encuentre, si existen, nuevas partículas que serían buenas candidatas a materia oscura.

» Los átomos perdidos. “Para describir el universo uno necesita saber qué hay en él y dónde residen sus componentes”, plantea Science. “Pero los astrónomos están lejos de completar el inventario”. No solo se resiste la energía oscura y la materia oscura. Más de la mitad de la materia bariónica, los protones y neutrones de los átomos ordinarios de las estrellas, los planetas, el gas y polvo del universo sigue pendiente de cuadrar en el balance. Los cosmólogos han calculado la densidad de los bariones en el universo primordial y, aunque el cosmos ha cambiado mucho desde entonces, la misma cantidad debería estar en el presente. Pero el recuento actual no casa: las galaxias suponen el 10% de la materia bariónica; otro 10% es el gas intergaláctico y un 30% más está en las acumulaciones de gas frío en el espacio. Los físicos sospechan que el 50% de materia bariónica que falta está en forma de un plasma caliente y difuso del medio intergaláctico.

» Explosiones estelares. Las estrellas nacen, viven y mueren. Y su destino depende de su masa. En su interior, un reactor de fusión la hace lucir y evita su colapso bajo el efecto de la gravedad. Pero el combustible, hidrógeno, se acaba. Si la estrella es, al menos, ocho veces más masiva que el Sol, cuando se apaga el reactor se hunde; se forma en el centro una compacta estrella de neutrones y las ondas de choque generadas en el proceso hacen que salgan disparadas las capas exteriores en una explosión de supernova, que puede brillar más que la galaxia que la aloja. Si la estrella es aún más masiva se formará al final un agujero negro. Otra posibilidad es que dos estrellas estén orbitando una en torno a otra y una atraiga materia de la vecina hasta que colapsa y genera una brillante explosión. Pero sobre estos procesos hay muchas incógnitas: ¿cuánta materia debe robar una a otra en el último caso? ¿Cuánto tarda el proceso? ¿Cómo se forma un agujero negro?

» Primeras estrellas y galaxias. Tras el Big Bang, el universo empezó a expandirse y a enfriarse. Hace unos 400.000 años, los protones y electrones se habían enfriado suficiente como para formar átomos de hidrógeno neutro, y los fotones, las partículas de luz, pudieron empezar a viajar libremente. El universo se hizo transparente. Pero cientos de millones de años después, algo arrancó de nuevo los electrones de los átomos y la mayor parte de la materia del universo se convirtió en el plasma ionizado que permanece hasta hoy. ¿A qué se debió? Los telescopios son capaces de ver el universo en su infancia, cuando tenía 400.000 años. Pero entre esa transparencia y las galaxias formadas hubo un periodo oscuro, en el que tuvo lugar la ionización, inaccesible por ahora a nuestros observatorios. Fue en esa era oscura cuando se originaron las primeras estrellas y galaxias.

» Rayos cósmicos superenergéticos. Los rayos cósmicos son partículas eléctricamente cargadas —protones, electrones y núcleos atómicos de hidrógeno o helio— que bombardean constantemente la Tierra procedentes del espacio. Son de diversa energía y se generan, por ejemplo, en el Sol o en objetos de nuestra galaxia. Pero también pueden surgir en el entorno de agujeros negros o en las explosiones de rayos gamma. El origen de los más potentes, con energías hasta 100 millones de veces superiores a las partículas que circulan en los aceleradores de vanguardia, son un enigma.

» El extraño sistema solar. Desde que se descubrió el primer planeta extrasolar, hace 17 años, se han detectado más de 700. Los hay de todo tipo: grandes, pequeños, rocosos, gaseosos, fríos, incluso en órbita de dos astros. Pero la diversidad y la incógnita esta también en casa: los astrónomos no acaban de explicarse muchas cosas de los ocho planetas que giran alrededor del Sol. Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son rocosos con núcleos metálicos, pero distintos. Basta ver la habitabilidad de la Tierra y el infierno de atmósfera densa de Venus o el desierto Marte. Júpiter Saturno, Urano y Neptuno tienen sus características. Los científicos tienen explicaciones para muchas diferencias, como la distancia al Sol o su formación y primera evolución, pero faltan importantes detalles.

» El ardiente Sol. De nuestra estrella se sabe mucho, pero no todo. La atmósfera del astro, la corona, alcanza temperaturas que van desde los 500.000 grados centígrados hasta seis millones de grados. Se comprende básicamente cómo se calienta esa corona y, sin duda, hay mucha energía en el interior del Sol que emerge a la superficie por los campos magnéticos. Pero sobre el mecanismo de transporte de calor hacia el exterior, no hay acuerdo entre los expertos. Aunque se observa la estrella con telescopios en el espacio y en tierra, los físicos aún no pueden medir directamente muchas propiedades cruciales. Los nuevos observatorios en preparación pueden dar respuestas.

El impacto de una luz blanca

publicado a la‎(s)‎ 26 feb. 2012 16:06 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 1 mar. 2012 11:59 ]

Artículo de Clemente Álvarez. Publicado en El País el 30 de septiembre de 2011.

Se supone que la tecnología LED constituye un gran avance para reducir el consumo de energía en iluminación. Sin embargo, algunos investigadores alertan de la proliferación del LED blanco en el alumbrado exterior de ciudades y municipios del país por el impacto que tiene este color de luz en la noche. En su lugar, recomiendan otro tipo de lámparas con tonos más cálidos rojizos y amarillos, como las de vapor de sodio o el LED ámbar (en la imagen). O simplemente apagar luces para reducir la sobreiluminación exterior y recortar la factura eléctrica, para que la crisis sirve al menos para recuperar las estrellas.

Uno de los efectos más llamativos del derroche de energía de las sociedades más desarrolladas es la desaparición de las estrellas en el cielo nocturno por el exceso de luz artificial en ciudades. Como explica Cipriano Marín, coordinador de la iniciativa internacional Starlight, en una noche despejada de una ciudad y en condiciones normales se deberían poder ver a simple vista entre unas 1.000 y 2.000 estrellas (es una estimación muy aproximada, pues depende de muchos factores). Sin embargo, en muchas urbes sobreiluminadas este número se reduce hoy a menos de una docena. Y en lugares como Shanghai (China), cuando se encienden todas las luces exteriores por la noche, solo se cuenta ya un punto brillante en el firmamento. “Las auditorías realizadas muestran que con una iluminación más normal en las ciudades europeas se podría reducir de media un 35-40% el consumo de energía, eso es lo que hoy podríamos estar ahorrando en época de crisis”, destaca Marín, que asegura que en municipios pequeños el gasto en alumbrado exterior representa gran parte del presupuesto.

Desde hace unas décadas se ha ido tomando conciencia de lo que supone esta contaminación lumínica y se ha legislado para intentar reducir este exceso de luz artificial (como el Real Decreto 1890/2008 sobre eficiencia energética en instalaciones de alumbrado exterior). Paradójicamente, lo que se supone que es todo un salto en eficiencia energética, la implantación de la tecnología LED, puede empeorar las cosas. El motivo es que la gran mayoría de las nuevas lámparas LED que se están colocando en exterior dan un color de luz con un gran impacto para el entorno: blanco. Como detalla el coordinador de la iniciativa Starlight, la dispersión (esparcimiento) de la luz es inversamente proporcional a la cuarta potencia de la longitud de onda. Por ello, un LED blanco con una fuerte emisión en 470 nanómetros (nm) va a tener una incidencia mucho mayor que una luz de color ámbar (amarilla) en 590 nm.

Esta iluminación exterior no sólo afecta al cielo nocturno, sino también a la biodiversidad. Y, particularmente, a los insectos, que se sienten irresistiblemente atraídos por esa luz blanca. Esto lo lleva estudiando desde los años setenta el entomólogo Alfons Dolsa, director del Museo de Mariposas de Cataluña (Museu de les Papallones), que cuenta que estos pequeños invertebrados no suelen percibir en la oscuridad los colores anaranjados y rojos, pero sí el blanco, que les atrae tanto como para inhibirles hasta el instinto de apareamiento. “No es el mismo el medio diurno que el nocturno, aunque coincidan físicamente son muy distintos, con las luces blancas destruimos el hábitat nocturno”, detalla el entomólogo, que incide en como una de estas lámparas puede afectar a individuos de su admirada mariposa Graellsia isabelae que estén a varios kilómetros de distancia.

Paradójicamente, el que un LED dé luz blanca no es tan sencillo pues hay que hacerlo utilizando diodos de otro color. Como explica Ramón Llorens, de la empresa catalana de iluminación Sacopa (del grupo Fluidra Industry), para conseguir el blanco se utiliza un diodo azul, al que se coloca encima una capa de fósforo. El azul es muy eficiente en consumo de energía, pero para ir consiguiendo tonos amarillentos hay que ir poniendo cada vez más fósforo. “Por eso hasta ahora no se sacaban LED ámbar, pues no resultaban viables por ser mucho menos eficientes”, comenta este ingeniero. Su empresa vende ya en España luminarias LED de color ámbar con rendimientos aceptables, aunque todavía inferiores a una blanca: con la misma energía va a dar un 25% menos de luz. Eso sí, el entomólogo Dolsa ha hecho pruebas con este nuevo LED y confirma que su incidencia en el entorno nocturno es mucho menor.

¿Qué lámparas son mejores entonces para la iluminación exterior de pueblos y ciudades? Según la Guía práctica de iluminación de exteriores, de julio de 2010, elaborada por las oficinas de protección de la calidad del cielo de Chile y Canarias, las opciones preferibles son las lámparas de vapor de sodio de baja presión (VSBP), de sodio de alta presión (VSAP) o el LED cálido. Estas son las que dan una luz que se dispersa menos en la atmósfera y contaminan menos el espectro electromagnético. Al revés, las más impactantes en la noche serían el LED blanco y la de vapor de mercurio, también de color blanco. En eficiencia energética, las convencionales de vapor de sodio (de alta o baja presión) son también las que dan ahora mismo más lúmenes (flujo luminoso) por vatio. Aunque Llorens asegura que esto cambia cuando la lámpara se instala en una luminaria, pues con el LED se puede aprovechar mejor la luz dirigiéndola hacia donde queremos. Además, esta tecnología permite incorporar sistemas para regular el flujo de luz de forma rápida (como detectores de presencia para apagarlas cuando no hacen falta), que no se pueden aplicar en lámparas de vapor de sodio que tardan un tiempo en encenderse. Así pues, hay pocas dudas de que el LED acabará imponiéndose en eficiencia.


Hoy se está vendiendo la implantación de los LED en la iluminación exterior de municipios como un gran avance ambiental, cuando la mayoría son de color blanco. Como detalla Alberto Bañuelos, de la ingeniería AAC Acústica y Lumínica, esto también es una cuestión cultural. La luz blanca es considerada más estética y existe además una tendencia a creer que cuánto más luz mejor. En esto influyen muchos factores, incluido un “efecto dominó” que hace que cuando pasamos de una calle sobreiluminada a otra bien iluminada ésta nos parezca muy oscura por el tiempo que tarda el ojo humano en adaptarse: el exceso de luz en un punto llama a poner más lámparas en otros. “Hay que cambiar la percepción que se tiene de la noche, pero eso requiere un trabajo de concienciación”, incide Bañuelos, que cree que no sólo se trata de cambiar luminarias, sino también de apagarlas.


No sólo en ciudades, sino también en pequeñas localidades donde una luz blanca puede tener una incidencia especial en el entorno. De hecho, algunos de estos municipios se están convirtiéndose en interesantes campos de pruebas. Es el caso de Valle de Mena, en Burgos, primer municipio del país declarado Parque Estelar por la iniciativa Starlight en reconocimiento a la limpieza de su cielo nocturno. “En Valle de Mena se ha reducido un 65% el consumo de energía en iluminación, aunque aquí no había un exceso sino una instalación obsoleta”, explica Bañuelos, que ha trabajado con este municipio. “Conseguir una reducción del 30-40% del gasto es relativamente fácil”, destaca este ingeniero, que recalca que no influye sólo el tipo de lámparas, sino también la orientación de las luces y todo el diseño del conjunto de la instalación.


Reducir la iluminación suele crear rechazo entre la población por considerarse que la luz está relacionada con la seguridad. El coordinador de la iniciativa Starlight no comparte esta creencia generalizada y considera que hay que ser cauto con algunos estudios que vinculan áreas de criminalidad con subiluminación, pues no tienen en cuenta otros factores como la pobreza, la conflictividad social, las drogas… “Lo que sí está claro es que no hay ni un solo estudio que haya relacionado sobreiluminación con mayor seguridad”, defiende. “Más que como símbolo de seguridad, lo que sí hay es una relación entre la iluminación con la riqueza”, incide Marín, que asegura que intervenir sobre los mayores focos de contaminación, las grandes ciudades, requiere más esfuerzos, pero en muchos municipios más pequeños se consiguen resultados de forma rápida. “No es que haya que demonizar la luz blanca, está muy bien para algunas circunstancias, pero es absurdo usarla para iluminación de exteriores”.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.

Santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre de 1582 y fue enterrada, al día siguiente, 15 de octubre.

publicado a la‎(s)‎ 7 ene. 2012 17:26 por Grupo AstroRioja

¿Cómo puede ser? Sencillamente, porque los diez días que van desde el 5 al 14 de octubre de 1582 no han existido. Fue el papa Gregorio XIII quien llevó a la práctica uno de los acuerdos del Concilio de Trento: ajustar el calendario para eliminar el desfase producido desde el primer Concilio de Nicea, celebrado en 325, en el que se había fijado el momento astral en que debía celebrarse la Pascua y, en relación con ésta, las demás fiestas religiosas móviles. Lo que importaba, pues, era la regularidad del calendario litúrgico, para lo cual era preciso introducir determinadas correcciones en el civil. En el fondo, se trataba de adecuar el calendario civil al año trópico.

En el Concilio de Nicea se determinó que la Pascua debía conmemorarse el domingo siguiente al plenilunio posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte (equinoccio de otoño en el hemisferio sur). Aquel año 325 el equinoccio había ocurrido el día 21 de marzo, pero con el paso del tiempo la fecha del acontecimiento se había ido adelantando hasta el punto de que en 1582, el desfase era ya de 10 días, y el equinoccio se fechó el 11 de marzo.

El desfase provenía de un inexacto cómputo del número de días con que cuenta el año trópico; según el calendario juliano que instituyó un año bisiesto cada cuatro, consideraba que el año trópico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,242189, o lo que es lo mismo, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año habían supuesto en los 1257 años que mediaban entre 325 y 1582 un error acumulado de aproximadamente 10 días.

Este hecho ha dado lugar a ciertas situaciones curiosas:

· Santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre de 1582 y fue enterrada, al día siguiente, el 15 de octubre. Durante la noche que fue velada, en Alba de Tormes, se produjo el salto de diez días de la reforma del calendario.

· La Revolución de Octubre (1917) en Rusia, fue en noviembre para el resto de Europa (exactamente, el día 7 de noviembre), pues los rusos se regían entonces todavía por el calendario de la Iglesia Ortodoxa.

· Aunque se suele celebrar conjuntamente el aniversario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare el día 23 de abril, ambos sucesos tuvieron lugar con diez días de diferencia. Miguel de Cervantes murió el 23 de abril del año 1616 (en realidad falleció el día 22 pero fue enterrado el día 23) según el calendario gregoriano, mientras que William Shakespeare murió el 23 de Abril de 1616 según el calendario juliano. O sea, es correcto decir que murieron en la misma fecha, entendiendo la fecha como una convención social, pero no el mismo día en términos absolutos, ya que existe un desfase de 10 días entre las dos fechas, y de allí la diferencia entre el 23 de Abril y el 3 de mayo, esta última fecha para la muerte de Shakespeare. España adoptó el calendario gregoriano en el año 1582 mientras que Gran Bretaña utilizó el calendario juliano hasta 1752. En la imagen, portada del calendario gregoriano de dicho año 1582.

No se debe confundir la fecha de acuerdo al calendario juliano con el día juliano, empleado para datar fenómenos astronómicos.


Por Fernando Ayala

Las estrellas con brillo débil se ven peor al mirarlas fijamente.

publicado a la‎(s)‎ 9 nov. 2011 3:54 por Diego Cubero   [ actualizado el 19 dic. 2011 3:08 por Grupo AstroRioja ]

Seguro que aquellas personas que en alguna ocasión hemos escudriñado el cielo nocturno nos hemos percatado de que algunas estrellas con luz débil no son claramente perceptibles por nuestra vista cuando las miramos directamente pero sí pueden ser observadas si las miramos de reojo. Este hecho se debe al modo peculiar de funcionamiento del ojo humano. 

Nuestro ojo es un órgano increíble cuya misión principal es registrar la presencia de luz, procesarla y enviarla al cerebro. Es decir, transformar las ondas electromagnéticas de la luz en un determinado tipo de impulsos nerviosos que se transmiten al cerebro a través del nervio óptico. 

El ojo humano cuenta con dos tipos de células para captar luz (fotorreceptores) y reciben su nombre según sus formas: conos y bastones. Los bastones son alargados y se encuentran entre los conos, son altamente sensitivos a la intensidad de la luz (sin color). Los conos a su vez son menos sensitivos a la luz pero altamente receptivos para el color y se dividen en tres grupos: los sensibles a la longitud de onda correspondiente al color azul, a la del verde y a la del rojo. Algunos vertebrados como ciertas aves y reptiles disponen de un 4º tipo de cono en la frecuencia del ultravioleta. 

En resumen, los bastones proveen información sobre el brillo sin color y los conos sobre colores y detalles.

Cada ojo dispone de aproximadamente 120 millones de bastones y unos 8 millones de conos. La distribución de estos no es uniforme a través del ojo, y básicamente de ahí viene la explicación de por qué no vemos las estrellas débiles cuando las miramos fijamente. Cuando se centra la atención en un punto en particular (una estrella muy débil, por ejemplo), la luz entra al ojo y es enfocada a la pared trasera conocida como fóvea, esta es una ubicación de alta concentración de conos, recordemos que estos tienen como misión captar color y detalle pero no son buenos captando luz.

Los bastones, que son los encargados de captar luz, no existen apenas en la fóvea. Estos se sitúan en la periferia, por eso al ver de reojo la estrella (dirigiendo la vista hacia un punto cercano a la estrella, pero concentrándose en la visión periférica), su luz no viajará a la fóvea y pasará a otras partes de la retina donde contamos con mayor presencia de bastones y por ende se logrará ver la estrella con mayor facilidad.

Esquema de un cono Esquema de un bastón

Evidencias astronómicas en cuadros y relatos

publicado a la‎(s)‎ 19 oct. 2011 3:48 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 24 oct. 2011 5:24 por Diego Cubero ]

Para muchos, los cuadros son subjetivos y tienen tantas interpretaciones como personas los miran. Pero Don Olson, astrofísico de la Universidad de Texas (EEUU), trabaja aportando objetividad a las apreciaciones. Se define a sí mismo como "astrónomo forense" porque resuelve misterios en cuadros, fotografías y relatos basándose en evidencias astronómicas. "Cuando la gente observa un cuadro, asume ciertas cosas como por ejemplo que lo que brilla es una estrella. Sin embargo, yo me pregunto: ¿qué estrella será?", explica.

Sus alumnos son parte de su equipo de investigación. "Mi trabajo es que se sientan atraídos por la ciencia, por el arte y por los viajes", explica. Cuestionarse casi todo le ha permitido descubrir el momento exacto en el que se pintó un cuadro, qué inspiró a grandes novelistas o devolverle la dignidad a nada más y nada menos que Abraham Lincoln.

"Casa blanca de noche", de Van Gogh

Cualquier observador del cuadro del pintor holandés pensaría que el astro brillante del cielo es la luna o el sol. Don Olson, sin embargo, decidió ir más lejos. "Necesitaba saber qué era exactamente lo que dibujó", apostilla el astrofísico.

Para descubrirlo, él y sus alumnos iniciaron una investigación que consistía en descubrir cuándo se pintó el lienzo, encontrar la casa para ver su orientación y recrear el cielo. Para descubrir la fecha, analizaron la correspondencia y encontraron que el 17 de junio de 1890 el artista describía el cuadro en una carta que escribió a su hermano desde Auvers (Francia). Por los registros meteorológicos supieron que la única noche con cielo despejado desde el 4 de junio fue la del 16. "Se tuvo que pintar esa noche. Nos faltaba saber si la casa todavía existía", cuenta. Olson y sus alumnos se trasladaron a Auvers y encontraron la casa, que estaba orientada hacia el Oeste.
Con un programa informático de simulación astronómica y estudiando la posición y la altura de la misteriosa estrella, llegaron a dos conclusiones: el objeto que brilla en el cielo del cuadro es Venus, y se pintó el 16 de junio de 1890 a las ocho de la tarde.

"El grito", de Munch

La imagen del hombre chillando bajo el cielo rojizo de Oslo es ya un icono de la tristeza, la desesperación y el desconsuelo, pero... ¿es el color de la atmósfera un recurso o una realidad? "El cielo de la pintura me recordó a los atardeceres que se produjeron tras el incidente de Krakatoa con los que estoy especialmente familiarizado", asegura Olson. El volcán de la isla de Krakatoa entró en erupción en 1883 y la explosión fue tan violenta que durante dos años, las latitudes del Norte tuvieron unos atardeceres asombrosamente rojizos.
 

Los primeros bocetos de El grito, sin embargo, se dibujaron diez años después, entre 1892 y 1893. "Como la mayoría de las pinturas de Munch reflejan experiencias pasadas, la teoría tenía sentido", aclara el investigador. "El cuadro de la muerte de su madre, por ejemplo, lo pintó 22 años después".
El equipo corroboró que entre 1883 y 1884 los cielos de la capital de Noruega tenían "un brillo de color rojo muy intenso", según recogían las descripciones del Observatorio de Christiania (el nombre por el que se conocía antiguamente a la ciudad de Oslo). La prensa de la época también se hizo eco del fenómeno. The New York Times describía así los atardeceres norteamericanos: "Desde hace varios días, un fenómeno asombroso y bonito ha acompañado el atardecer. Se trata de la coloración rojo sangre que aparece al Oeste, a unos 10 o 12 grados de altura, justo antes del atardecer... El reflejo en los edificios produce un efecto similar al de las llamas".

En febrero de 2004, Olson y su equipo publicaron un artículo en el que concluyeron que el cielo deEl grito está inspirado en los atardeceres que se observaron en Oslo tras la explosión de Krakatoa.

La invasión británica de Julio César

El emperador romano y sus tropas invadieron Reino Unido la noche del 26 al 27 de agosto del año 55 antes de Cristo. Al menos esto era así hasta mitad del 2008, cuando Don Olson publicó una investigación que señalaba que la ocupación se produjo cuatro noches antes, en la del 22 al 23.
El análisis del cuarto libro de La Guerra de las Galias en el que Julio César describe la batalla, fue clave para el estudio. En el texto, no da una fecha precisa, pero sí describe la hora en que empezaron a ver los acantilados de Dover ("era cerca de la cuarta hora del día"), el momento en el que pisaron la playa ("en la novena hora") y la distancia que recorrieron en ese tiempo ("cerca de siete millas"). También menciona que en su cuarto día en tierras extranjeras, la batalla se retrasó por una tormenta, una luna llena y una marea inusualmente alta.
 

"La mayoría de los textos de historia explican que el emperador viajó hacia el noroeste de Dover. Pero los hidrógrafos mantenían que esa noche, con ese ciclo lunar y a esas horas, los hubieran arrastrado hacia el Sud-oeste", declara el investigador. Sin embargo, los historiadores aseguraban que los paisajes descritos en el libro eran los del Noreste.
Entonces, el equipo de Olson leyó los textos, comprobó los estudios sobre las corrientes y estudiaron el cielo de Dover en agosto, justo cuando el ciclo lunar coincidía con las condiciones de la marea que describe César. El resultado fue que tales condiciones se dieron la noche del 22 al 23 y que, efectivamente, llegaron al Noreste. "Debió de ser un error de alguien que copió el manuscrito", explica Olson. "Los científicos estaban en lo cierto acerca de las corrientes, así como los historiadores acerca del lugar al que llegaron. Con nuestro resultado, todo está conciliado".

La integridad de Abraham Lincoln

La honestidad de Lincoln fue puesta en duda durante muchos años. Antes de ser presidente de EEUU, Lincoln ejercía de abogado y hubo un caso especialmente turbio: el de Duff Armstrong. Un testigo declaró haber visto a Armstrong, cliente de Lincoln, a las 11 de la noche matando a un hombre, el 29 de agosto de 1857. La claridad con la que lo vio, según el testigo, fue gracias a la luna llena. Lincoln presentó un almanaque según el cual aquella noche la luna desapareció muy pronto tras el horizonte. Desmontadas las declaraciones del único testigo, Armstrong fue declarado inocente, contra la opinión del pueblo que recordaba que la tarde del homicidio había luna llena en el cielo.
 
En 1990, Olson y sus alumnos simularon con un programa informático la noche del asesinato. "Un fenómeno muy inusual ocurrió aquella noche. La luna estaba cerca del máximo nodo sur, una posición que se alcanza cada 18,6 años", explica el investigador. "Ambos tenían razón", asegura. El satélite alcanzó su máximo punto en el cielo a las 8 de la tarde y a continuación descendió, desapareciendo por completo a las 11 de la noche.

La estrella de Hamlet

Hamlet. Acto I. Escena II. Uno de los soldados, Bernardo, dice: "La noche pasada, cuando esa misma estrella que está al occidente del polo había hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio del cielo donde ahora resplandece...". En 1998, el astrónomo de la Universidad de Texas publicó un estudio en el que se asegura que la estrella de la que habla Bernardo es la supernova que se vió en Europa en 1572. Mediante referencias climáticas y temporales, los investigadores dedujeron que la escena de Hamlet se desarrolló en noviembre y que la estrella que brillaba estaba en la constelación de Cassiopeia. "No había estrellas especialmente brillantes en esa constelación excepto la supernova de 1572 que fue, precisamente, en noviembre", cuenta Olson.
 




La luna de 'Frankenstein'

Cuando a Mary Shelley le pidieron que escribiera un prólogo explicando cómo se había inspirado para escribir Frankenstein ella contó que fue una noche de tormenta en junio de 1816.
La escritora romántica y su futuro marido estaban cenando con cuatro amigos más, entre los que se encontraba el poeta Lord Byron, en su residencia frente al lago de Ginebra, en Suiza. Después de cenar y condicionados por la lluvia, decidieron leer historias de miedo hasta que Byron retó a cada uno de ellos a que escribieran un cuento de terror.

Según Shelley, unos días después, la luz de la luna entró por su ventana y la medio despertó. En estado de duermevela (y tal vez influenciada por la conversación sobre el sentido de la vida que tuvo con su pareja), la escritora comenzó a elaborar Frankenstein.

Las críticas a Shelley no tardaron en llegar. La acusaban de inventárselo para vender más libros. "Durante 15 años me he preguntado si podría recrear esa noche", explica el astrónomo. "La recreamos y no encontramos ninguna razón para dudar de su testimonio, en base a lo que vimos utilizando el sistema de simulación". La fantasiosa historia de Shelley era de todo menos ficción.

Publicado en el diario Publico.es el día 02/10/2011

La Tierra tiene un compañero de viaje

publicado a la‎(s)‎ 18 oct. 2011 4:22 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 18 oct. 2011 5:42 ]

Los asteroides que comparten órbita con algunos planetas se conocen como asteroides 'troyanos'. Hasta ahora los astrónomos sólo los habían detectado en Júpiter, Marte y Neptuno. Pero la Tierra también cuenta con un pequeño asteroide que la acompaña en su viaje alrededor del Sol. Mide 300 metros de diámetro y ha sido bautizado como '2010 TK7'.

El hallazgo, publicado el pasado verano en la revista 'Nature', ha sido posible gracias al telescopio infrarrojo del satélite WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer), que desde que fue lanzado por la NASA, en 2009, ha hecho posible detectar más de 500 objetos celestes cercanos a la Tierra. Además de asteroides, el mapa del cielo en infrarrojo elaborado por WISE ha permitido a los astrónomos localizar varios cometas.

Al analizar las órbitas de los cientos de objetos cercanos a nuestro planeta, los autores de este estudio, liderados por el investigador Martin Connors, de la Universidad de Athabasca (Canadá), identificaron el año pasado un candidato a asteroide 'troyano' (se denominan así porque eran bautizados con nombres relacionados con la Guerra de Troya).

Tras realizar nuevas observaciones mediante telescopios terrestres, los astrónomos confirmaron el pasado mes de abril que, en efecto, se trataba de un 'troyano'. Está situado por delante de la Tierra, en su misma trayectoria alrededor del Sol. Según calculan, su órbita es estable durante, al menos, 10.000 años.

El matemático Joseph-Louis Lagrange descubrió en 1772 que pequeños objetos celestes podían compartir de manera estable la órbita de un planeta si permanecían en torno a los denominados puntos de Lagrange L4 y L5, a una distancia de 60º por delante y por detrás del planeta. Sin embargo, hubo que esperar a 1906 para que Max Wolf describiera el primer asteroide 'troyano', que fue denominado '588 Aquiles'. La gran mayoría de los objetos de estas características descubiertos posteriormente se encontraba en la misma órbita de Júpiter, sin embargo, a partir de 1990 comenzaron a hallarse 'troyanos' en Marte y Neptuno.

La existencia de asteroides 'troyanos' en estos tres planetas hizo que los astrónomos se preguntaban si el nuestro también contaría con estos acompañantes. Sin embargo, estos objetos son difíciles de detectar por los telescopios terrestres en el cielo diurno, por lo que hasta ahora no se había localizado ninguno. Los astrónomos aún no saben cómo se originaron y barajan varias teorías.
No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.
En total se han descrito más de 4.000 'troyanos', aunque los científicos creen que hay cientos de miles de asteroides de diferentes tamaños compartiendo órbita con los planetas del Sistema Solar, muchos de ellos con diámetros superiores a 2 kilómetros.

El comportamiento futuro de estos objetos celestes es impredecible. Un estudio publicado en 1997, también en la revista 'Nature', sugería que algunos grandes asteroides que comparten trayectoria con Júpiter pueden ser expulsados de la órbita y llegar a colisionar con la Tierra. Según calcularon los investigadores de este estudio, alrededor de 200 asteroides 'troyanos' de más de un kilómetro de diámetro ya habían salido de la trayectoria de Júpiter. El choque con nuestro planeta, si llegara a ocurrir, podría tardar millones de años en producirse.

“Tintín en la Luna”. Algo más que un cómic de ciencia ficción

publicado a la‎(s)‎ 3 oct. 2011 3:04 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 3 oct. 2011 3:08 ]

A Hergé, padre de Tintín, le gustaba ser riguroso en relación con los detalles de sus obras, pero la gran cantidad de documentación técnica usada en “Tintín en la Luna”, la convierten en la más rigurosa de la serie. Para ello, Hergé entró en contacto con el doctor Bernard Heuvelmans, autor del libro "L´homme parmis les étoiles" ("El hombre entre las estrellas"), especialista en el tema, que colaboró con el equipo. Esta obra empezó a publicarse en el semanario Tintín a partir del 30 de marzo del año 1950, tres años antes del lanzamiento del Sputnik y diecinueve años antes de la llegada del hombre a la luna. A pesar de ello, sigue siendo científicamente válida en muchos aspectos. Desde este punto de vista, son muchos los aciertos y pocos los errores, algunos de los cuales, además, son licencias del autor para darle más interés a la historia. Como muestra de dichos aciertos, muchas de las sensaciones que Tintín y sus amigos experimentan durante el viaje y la estancia en la Luna, las experimentaron años más tarde los astronautas que hicieron, ahora de verdad, el mismo viaje.

Aun hoy, 60 años después de su publicación, las aventuras espaciales de Tintín y Haddock son un verdadero ejemplo de cómo tratar este tema. ¿Fueron Armstrong y Aldrin los primeros en pisar la Luna? Sí, pero en el mundo de los cómics un dúo peculiar se les adelantó 19 años.

Los fotones solares tardan más de un millón de años en alcanzar la superficie

publicado a la‎(s)‎ 21 jul. 2011 15:14 por Grupo AstroRioja   [ actualizado el 8 sept. 2011 4:40 ]

En el Sol, los fotones se generan en las reacciones nucleares que tienen lugar en el núcleo. Comienzan entonces una carrera hacia la superficie que puede durar varios millones de años, debido a su interacción con la materia solar, pudiendo cambiar la forma de la energía de rayos X a longitudes de onda en el visible. Una vez que un fotón abandona el Sol, solo le cuesta 8 minutos llegar a la Tierra a la velocidad de la luz. Los neutrinos, sin embargo, como no interaccionan fácilmente con la materia, atraviesan libremente el Sol (también la Tierra).
 
Por Fernando Ayala

1-10 of 18

Comments